Economía de Mercado: ¿ Y a quién le importa?

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Desde la caída del Muro, la izquierda comenzó a darse cuenta que su negocio no estaba en tener todos los medios de producción en sus manos y que habían estado desviando todas sus “energías” en manejar con desastrosos resultados, cuestiones muy domésticas pero extremadamente complejas como la asignación de recursos y la producción. Con dificultad, pero poco a poco se han ido enterando que para imponer sus sueños constructivistas fundados en su profunda desconfianza en las personas y su libertad, basta con dominar el estado y que éste sea lo suficientemente grande y poderoso . Para que quieren empresas si pueden crear ministerios.
Por su parte, la derecha tradicional se había sentido bastante cómoda con las tendencias proteccionistas dominantes y con mercados ultrarregulados y generosos en subsidios que aseguraban un pasar bastante seguro y exento de sobresaltos por causa de la llamada “competencia desleal”. La única amenaza que la izquierda representaba para ellos no provenía de su desprecio a la economía de mercado sino por el desprecio a la propiedad privada. Es que la derecha utiliza el concepto de propiedad privada como sinónimo de economía de mercado y no como una condición necesaria para que esta última exista.
Este nuevo escenario alejó la principal amenaza que la derecha veía en la izquierda y, de pronto, aunque con objetivos diferentes, sus tácticas y estrategias fueron funcionales para ambos: un estado grande y poderoso que manifiesta su poder ejerciendo su influencia a través de unos pocos (cosa imposible en un mercado atomizado), en una creciente fiebre regulatoria a favor de los grupos de poder, quienes a cambio ven asegurado su predominio y consiguiente concentración de riqueza. Ello se puede graficar en la célebre frase: "los empresarios aman a Lagos" (aunque entre ellos no estaban los verdaderos empresarios). Al fin y al cabo, la izquierda puede soportar la propiedad privada, de hecho ha aprendido a disfrutarla, pero jamás soportará la economía de mercado ni nada que se parezca a  competencia.
La izquierda tiene en la ya casi inexistente economía de mercado, al chivo expiatorio ideal para culpar de las consecuencias de las distorsiones producidas por su propia obsesión regulatoria y justificar un creciente intervencionismo: - “es que no se puede dejar todo en manos del cruel y salvaje mercado”- afirman. La derecha por su lado no tiene mayor interés en defenderlo mientras le aseguren la “propiedad privada”- y así todos felices- menos el mercado cada vez más agónico para desgracia del resto de los mortales a quienes nos tienen demasiado preocupados con el Cambio Climático, la gripe porcina, las ballenas, el Sida, la capa de ozono, el colesterol, las grasas saturadas, la guerra contra las drogas. ¡Es que no podemos pensar en todo!. ¿Y si creamos el Ministerio de la Capa de Ozono?.

5 comentarios:

Javier Bazán dijo...

La derecha liberal está muerta.
Tal vez se le ocurra crear a Piñera tal ministerio que nombraste.

Esta frase "Para que quieren empresas si pueden crear ministerios" es excelente y elocuente.

saludos

Vicente Olazaran dijo...

Prefiero decir que está agónica. Al menos todavía habemos algunos quijotes

Any dijo...

¡¡Brillante!!
A Dios gracias todavía hay gente que se niega a callar y someterse a las "verdades oficiales".
No son los partidos políticos y sus acomodaticios siervos los que van a sacarnos de este agujero, es LA GENTE y las poderosas herramientas que por primera vez están a su alcance (Facebook, blogs, youtube, diminutas cámaras en los celulares...)
Internet es el peor enemigo de toda tiranía y de toda mentira.

Vicente Olazaran dijo...

Tienes razón Any. Afortunadamente la tecnología se les escapó de las manos.
Ahora está en las nuestras

Javier Bazán dijo...

Está en nuestras manos, hasta quen no se les ocurre cobrarnos un impuesto por estar en la red.

 

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