Los arrogantes no van al Cielo

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En algún posteo anterior dije que no tengo resuelto si creer en Dios y que a estas alturas creo que no lo resolveré jamás. Aunque estoy llegando a la conclusión que talvez la clave no provenga de esas rebuscadas elucubraciones filosóficas, sino que más bien de un criterio puramente pragmático.
Efectivamente, pues desde este punto de vista resultó bastante más fácil y he llegado concluir que debo creer y el razonamiento es como sigue: Si creo en El y ocurre que existe, entonces me salvo. Por otro lado, si creo y no existe, entonces no habré perdido nada.
Puede que el método resulte un tanto oportunista y cuando me toque golpear a las puertas del Cielo reciba un portazo en la cara por querer pasarme de listo.
Mientra tanto, aquí en “esta tierra de pecadores”, el problema que surge, es que algunos que se dicen liberales (y yo me considero uno) dicen que esto contradice este principio. Más aún, ellos ya tienen resuelto desde siempre este tema, lo que significaría que son mucho más sabios que yo, o bien sólo son más arrogantes.
Chileliberal por ejemplo, incluso ha ido más lejos y tiene desde el comienzo una guerra santa declarada con las religiones.
Al igual que en la Revolución Francesa , que resulta ser el evangelio de Chileliberal, el ciudadano virtuoso debe repudiar a la religión.
Para mi preocupación, este es un punto de convergencia o denominador común de todas las atrocidades cometidas durante la Revolución Francesa con otras ideologías totalitarias, es que finalmente han terminado convirtiéndose en una fiebre de juicios y tribunales que suelen terminar en carnicerías.
Las “ideologías” a las cuales debo decir que no respeto mucho, hacen de sus seguidores crecientemente arrogantes y se ven a sí mismos como jueces del mundo y nada escapa a sus sentencias por un mundo injusto desde el prisma de su nueva moral.
El día que juzgaron a Dios
Es asi por ejemplo que en 16 de enero de 1918, durante e caótico período de la Revolución bolchevique, se llevó a cabo El juicio que llevó a Dios al banquillo y lo condenó a morir fusilado.
El tribunal que se declaró competente para juzgar a Dios por crímenes contra la humanidad inició su sesión a las 08:15 horas del 16 de enero de 1918 y allí comenzó el juicio público del pueblo contra Dios. El cargo principal fue el de genocidio. Los fiscales procedieron a presentar numerosas “pruebas” que “demostraban” la culpabilidad del Todopoderoso, basándose principalmente en hechos históricos. En el banquillo de los acusados estaba Dios, representado por una biblia, defendido por abogados designados a dedo por el estado soviético. El principal argumento de la defensa fue la declaración de enajenación mental, desequilibrios psicológicos y fallos psíquicos, por lo que solicitaron su absolución.


Tras varias horas de deliberación, el tribunal popular encargado de juzgar el caso, declaró a Dios culpable de todos los cargos y el presidente del Tribunal dictó sentencia. Esta fue clara: Se condenaba a Dios a morir fusilado a las 06:30 horas del 17 de enero de 1918. La ejecución de la sentencia fue llevada a cabo por un pelotón de fusilamiento mediante 5 ráfagas de ametralladora contra una de las estatuas religiosas que todavía quedaban en suelo soviético. El 7 de agosto del mismo año, la estatua contra la que había disparado los miembros del pelotón de fusilamiento fue definitivamente derribada y destruida, aunque Wikipedia dice que fue contra el cielo.

8 comentarios:

Javier Bazán dijo...

El problema de los ateos militantes, es que al final, terminan siendo peor que la enfermedad.

Violante Cabral dijo...

Yo creo que no hay nadie más creyente que los ateos militantes. Porque no se puede declarar la guerra a alguien que no existe. Sus actos demuestran su miedo al poder divino. Como señalas, los Bolcheviques no demostraron (como el Hawking) que D-s no existe, lo que hicieron fue “juzgarlo” y ejecutarlo. Pero los ateos lo resucitaron.

Respecto a tu decisión, te felicito y aseguro que no hay nada de oportunista en ella. A D-s más le importa que seas bueno y feliz y que hagas feliz a los que te rodean, y la fe ayuda a alcanzar ese estado.

Daniel dijo...

La conclusión de si conviene creer en Dios y no existe, o si no creer y no existe, se llama la "Apuesta de Pascal", y se ha refutado (pregúntale a Google).

Ahora, de los comentarios, que los ateos militantes sean "peores" que los creyentes... ¿Peores en qué?

Además muchas veces los creyentes dicen que ateos son ateos "por fe", o que abrazan el ateísmo como una religión o una creencia. Ambas cosas son falsas. El ateísmo es la FALTA de creencia en dios, Dios o dioses. Dicho de otra forma, cualquier argumento a favor de creer en algún dios no es convincente para un ateo, de la misma forma que cualquier argumento musulman a favor de Alá es absolutamente no convincente para un cristiano, y viceversa.

Los creyentes monoteístas son ateos para todos los demás dioses excepto el propio; los ateos solamente han ido un dios más allá.

Y hay algo que los creyentes nunca toman en cuenta: Muchas personas son ateas no porque nunca supieron de dios(es), ni por costumbre, ni por flojos, ni por desidia. Muchos ateos incluso fueron profundos creyentes ¿Cómo entonces es que son ateos? Lo que ocurrió es que muchas personas buscan conocer la verdad, investigar las raíces de la religión que profesan, ver que tan sólidos son sus argumentos... y al hacerlo se han dado cuenta que no hay bases para creer ni en la religión ni el los dioses que proponen.

Entonces, los ateos no creen ni son creyentes, y en cambio, han dejado de creer por muy buenos motivos; y aún así muchos de ellos estarían dispuestos a creer si encontrasen una buena razón, es decir, una razón convincente y comprobable de que la religión y (algún) dios es real.

Pero hasta ahora no se ha visto ninguna prueba definitiva en el horizonte.

Daniel dijo...

Agrego un enlace a este video de "The Atheist Experience" (subtitulado) creo que explica muy bien los problemas de la Apuesta de Pascal:

http://www.youtube.com/watch?v=aO5W4yQR3A0

Daniel dijo...

La conclusión de si conviene creer en Dios y no existe, o si no creer y no existe, se llama la "Apuesta de Pascal", y se ha refutado (pregúntale a Google).

Ahora, de los comentarios, que los ateos militantes sean "peores" que los creyentes... ¿Peores en qué?

Además muchas veces los creyentes dicen que ateos son ateos "por fe", o que abrazan el ateísmo como una religión o una creencia. Ambas cosas son falsas. El ateísmo es la FALTA de creencia en dios, Dios o dioses. Dicho de otra forma, cualquier argumento a favor de creer en algún dios no es convincente para un ateo, de la misma forma que cualquier argumento musulman a favor de Alá es absolutamente no convincente para un cristiano, y viceversa.

Los creyentes monoteístas son ateos para todos los demás dioses excepto el propio; los ateos solamente han ido un dios más allá.

Y hay algo que los creyentes nunca toman en cuenta: Muchas personas son ateas no porque nunca supieron de dios(es), ni por costumbre, ni por flojos, ni por desidia. Muchos ateos incluso fueron profundos creyentes ¿Cómo entonces es que son ateos? Lo que ocurrió es que muchas personas buscan conocer la verdad, investigar las raíces de la religión que profesan, ver que tan sólidos son sus argumentos... y al hacerlo se han dado cuenta que no hay bases para creer ni en la religión ni el los dioses que proponen.

Entonces, los ateos no creen ni son creyentes, y en cambio, han dejado de creer por muy buenos motivos; y aún así muchos de ellos estarían dispuestos a creer si encontrasen una buena razón, es decir, una razón convincente y comprobable de que la religión y (algún) dios es real.

Pero hasta ahora no se ha visto ninguna prueba definitiva en el horizonte.

Vicente Olazaran dijo...

Estimado Daniel:
Gracias por tu visita y bienvenido.
Efectivamente un ateo no es peor o mejor que un creyente.
Cuando hablo de "ateo militante" lo equiparo al creyente fundamentalista que se cree con derecho a imponer su visión sobre "los infieles".
Un ateo o agnóstico tiene todo el derecho a serlo y además a defender su postura, así como un creyente tiene derecho a promover la suya.
El problema es cuando uno de ellos trata de imponerlo. Ejemplos en las historia hay muchos de lado y lado con terribles consecuencias.
Efectivamente hay muchos creyentes que terminan ateos y lo mismo ocurre al contrario.
El cuestionamiento respecto a nuestra trascendencia nos ha acompañado siempre y lo seguirá siendo. Es parte de la naturaleza humana.
Respecto a mi "apuesta", te agradezco por informarme que ya tenía apellido. Seguramente tiene fallas como lo tendrán todas mis disquisiciones futuras.
Pero me reservo el derecho de vivir un eterno cuestionamiento.

Daniel dijo...

Hola Vicente,

Gracias por tu bienvenida.

Me quedó dando vueltas algo que dices:

"Un ateo o agnóstico tiene todo el derecho a serlo y además a defender su postura, así como un creyente tiene derecho a promover la suya."

Eso suena casi bien, pero es asimétrico. ¿Te parece también correcta esta afirmación"?

"Un cristiano o creyente tiene todo el derecho a serlo y además a defender su postura, así como un ateo o agnóstico tiene derecho a promover la suya."

Si estás de acuerdo, entonces ambos convenimos que todos tenemos derecho a "ser", a defender y a promover la postura que queramos, independientemente de si somos cristianos, ateos u de cualquier otra religión/filosofía.

Pero entonces, el hecho de defender y, especialmente, promover una postura transforma a quien sea en una persona "militante" de tal postura, sin importar cual es. Yo no veo a priori nada malo en ser un militante de lo que uno piensa.

Ahora, si quien sea, militante o no, cruza la línea de violentar la libertad de otros respecto de imponerles cómo vivir su propia vida, qué deben pensar y en que deben creer (o no creer), estoy absolutamente convencido que eso no es válido y no es ético. Pero eso no tiene nada que ver _necesariamente_ con militar en alguna religión/creencia/filosofía/postura_racional.

Y bajo ese mismo prisma, los exponentes del "nuevo ateísmo" como Dawkins, Hitchens o Harris, que son vilipendiados y despreciados por muchos circulos fundamentalistas ( y muchas veces acusados de intolerancia), en estricto rigor están "solamente" promoviendo lo que consideran es correcto, y a su vez defendiendo su postura de las críticas o de otras visiones alternativas del mundo.

Sin embargo no veo que los ateos (de hoy) que están activamente promoviendo el ateísmo lo hagan _forzando_ a nadie a "creer", so pena de violencia.

Vicente Olazaran dijo...

Daniel:
"Un cristiano o creyente tiene todo el derecho a serlo y además a defender su postura, así como un ateo o agnóstico tiene derecho a promover la suya."
Me parece bien, el sentido es el mismo.
Muchas veces las discusiones ocurren porque no se definen los términos que se están usando.
Por eso me preocupé de definir el calcance del concepto de "ateo militante" en la parte que dice:
"Cuando hablo de "ateo militante" lo equiparo al creyente fundamentalista que se cree con derecho a imponer su visión sobre "los infieles" ".

 

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