¡ Larga vida a las bolsas plásticas.!

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Ese sencillo recipiente de plástico con orejas sirve para recoger los desechos del picnic o de la tarde de playa, para proteger la colación del trabajador, es el bolso de gimnasio del poblador cuando va a la cancha del barrio, es el maletín de la vendedora de flores, donde la abuelita guarda los ovillos de lana con los que te teje esos chalecos que tanto te gustan a tí amigo ecologeta cuando sales a gritar “Patagonia sin represas”, es el clasificador de la ropa sucia, el volantín de un chiquillo encaramándose al cielo montado en los vientos del sur.

La verdadera vida de la bolsa plástica comienza cuando llega del supermercado y termina en el cesto de la basura cumpliendo también su último rol, digna y alba dentro del basurero, todas llenas manteniendo cerrados todo tipo de desperdicios . Si el último paro de los basureros hubiese sido en los tiempos en que las bolsas plásticas no eran tan comunes, seguramente se hubiese enfrentado una grave emergencia sanitaria.

Es que nuestro mundo, incluyendo el tuyo, ecofascista de malagradecido, cabe dentro de una bolsa plástica, porque el tarro de la basura también es plástico, así como las zapatillas que usas y el celular que tienes encarnado en tu verde oreja.
Demuéstrame ecocondríaco que tú y tu verde trasero son más reciclables que una simple bolsa plástica.
Pero en lugar de de ello mientes, sí, has mentido mucho porque has dicho que tardan 1000 años en degradarse, que los animales están muriendo por millones en los océanos por su culpa. Tu lo sabes, sabes muy bien que es falso.
Por eso: ¡larga vida a las bolsas de plástico! , porque allí estará protegiendo los tallos de las flores en tu último día, justo antes de que las coloquen sobre tu plástica lápida como ocurrirá con todos nosotros.

6 comentarios:

Rodrigo Lema González dijo...

Muy buena, Vinnie. Parece que estás realmente prolífico para escribir por estos días, ¿eh?

De seguro, si leyeran esto, los AdSc/iP -Ambientalistas de Salón con iPad- te añadirían a la lista de sus enemigos públicos. Aunque eso debería ser un honor para ti.

Como decimos en Endelstadt, cuando consigues desmentir a un ecofascista, te has ganado el sueldo del día.

Saludos.

Vicente Olazaran dijo...

Gracias conciudadano de Endelstadt, efectivamente, sería un privilegio.

Rodrigo Lema González dijo...

Si lo logras, ten por seguro que habrá en EnSt una calle que lleve tu nombre. Me encargaré personalmente de todos los trámites.

Violante Cabral dijo...

Primero fue el plumavit, tan bonito, tan útil. Entremedio han querido privar a las guaguas de pañales desechables y a las señoras de paños higiénicos. Ya no saben que hacer para incomodarnos.
Cuando yo era chica ya había una guerra contra las bolsas plásticas. Que "asesinaban" niños y mascotas sofocandolos. Si, si eran tan lesos de meter la cabeza adentro.

Vicente Olazaran dijo...

Cierto Violante.
Así también con las famosas trazas de pesticidas en colados: En pruebas de laboratorios con ratones encontraron consecuencias nocivas cuando les inyectaron pesticidas en la placenta.

Violante Cabral dijo...

¡Ay pobres ratoncitos!

 

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