¿Le tienes miedo a la muerte?...¡Mentiroso!!

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No se tú querido lector, pero mi adrenalina, esa hormona de la acción que fluye de mis glándulas adrenales, tan alertas siempre ellas ante los peligros a que me expongo (muchas veces en forma voluntaria), pone en marcha todos esos mecanismos de defensa a los que se le llama comúnmente “instinto de conservación”.
Esa maquinaria defensiva que se pone en funcionamiento en cada ser vivo es lo que se llama miedo. Miedo a la muerte o miedo al dolor.
Lo que hace diferente al valiente del cobarde no es el nivel temor que pueda experimentar, sino la capacidad de convertir ese dispositivo en lo que realmente es: un aliado. Pero sin control también se puede convertir en un adversario temible. Te deja a merced de tus enemigos quienes no dudarán en usarlo en tu contra
Ese instinto tan básico no lo puede sentir por ti ningún político o ecologista por mucho que intente hacerte creer que está muy preocupado por mantenerte vivo, así como tampoco lo puede reemplazar ningún proyecto de ley, que intente regular por tí los riesgos que decidas correr . No le creas, tu dispositivo natural es infinitamente más eficiente y tiene una experiencia acumulada de millones de años. Mucho más experiencia que la actividad política porque ésta sólo es la segunda actividad humana más antigua y con un gran parecido con la primera.
El político te ofrecerá sus encantos pero no sin antes decirte que dejes en cómodas cuotas un trozo de tu libertad sobre su velador por salvarte y mantener lejos de tí a esos peligros mundanos que te acechan escondidos en un hamburguesa o te dirá que debes caminar en puntillas porque un monstruo asesino, al que sólo él puede conjurar, te sigue rastreando gracias a tu huella de carbono.
Desconfía cuando uno de ellos dice que se preocupa más de tu vida que tú mismo porque tus miedos son solamente tuyos y nadie puede usurparlos.

8 comentarios:

@RoderickCrowley dijo...

A fin de cuentas, sólo nosotros recorremos nuestros propios caminos. Y sólo nosotros llegaremos a saber qué hay al final.

Esos caminos, tal como nuestros códigos genéticos, son únicos, personales e intransferibles -la comparación vale hasta que la ciencia descubra cómo hacerlo, claro está-.

Como siempre, Vinnie, has sacado otra pieza excelente.

Saludos desde Endelstadt

Violante Cabral dijo...

A los políticos sólo les importa una parte de nuestro cuerpo, la mano con la que empuñamos el lapicito con la que votamos por éllos. Asi que nuestro bienestar y nustra salud son intrascendentes mientras tengamos fuerza y vida para hacer esa rayita.

Javier Villalobos Arancibia dijo...

Curioso. Hasta donde yo sé, nadie ha muerto y vuelto a la vida para confirmar tu teoría. Generalmente, quienes han sido declarados muertos y "vuelven" a la vida, terminan escribiendo un libro, fundan una religión o algo parecido. Pero concuerdo que efectivamente, hoy pudieras decir que no le temes a la muerte, y cuando llegue el momento te mueras sintiendo miedo. Y entonces, ¿cómo demuestras que sentiste o no sentiste miedo?

También concuerdo que el infundir miedo es una poderosa arma, para disuadir o para obligar, ocupada por políticos, ecologistas, ufólogos, médicos, curas, mis padres e incluso yo. Oponerte a eso, te puede llevar a la muerte, ahí también tomas una decisión, y es posible que mientras tratas de consensuar el conflicto entre si estás reaccionado por tu propia decisión o estás sucumbiendo por el miedo, finalmente mueras sin haber hecho nada. Tal vez, afortunadamente, nadie te dirá una vez muerto que hiciste mal o hiciste bien. Ojalá que no exista el momento, después de la muerte, donde finalmente decidas qué hacer y te des cuenta que ya es tarde, porque te darás cuenta que tu libre albedrío o tu dominio de ti mismo, no te ayudó.

Yo, no le tengo miedo a la muerte. Le temo al cómo morir (en algunos escenarios) y a ese posible momento en que no se pueda volver atrás, pero tampoco seguir adelante.

No concuerdo con Roderick cuando dice que los genes son instransferibles, por que sí lo son. Se que está comprobado. Por lo menos yo me parezco harto, físicamente, a mi viejo, y no creo que sea por educación. Así que, cuando me quede pelao, sabré que no es mi culpa.

Vicente Olazaran dijo...

Roderick: podemos equivocarnos como muchas veces lo hacemos. Nada está garantizado, menos cuando hacemos uso de nuestra propia libertad. Aun así esa libertad vale la pena.

Vicente Olazaran dijo...

Claramente Violante, nuestra integridad les sirve hasta esa rayita y les interesa cuando empiezan a ver la nuestra.

Vicente Olazaran dijo...

Javier: Gracias por tu comentario y visita.
En realidad es algo que no se puede determinar a ciencia cierta. Pero estoy convencido de que hasta los suicidas sienten miedo en ese último momento.
No sé si ayude el libre albedrío, pero creo que es mejor morir sintiendose libre.
El tema de la genética no es mi fuerte, sin embargo creo que a pesar de tus herencias genéticas cada cual es distinto al otro. La naturaleza no fabrica clones.
Incluso hasta los seres clonados son distintos.
Un saludo y bienvenido

Heitai dijo...

Nada que ver con el post...pero su blog por alguna razón... no me actualizó la información.. mmmh estamos pensando demasiado en la muerte estos días... pensé ser solo Yo :D

Vicente Olazaran dijo...

Heitai: no sé cuál pudo ser el problema. En todo caso primero descartaría otras posibilidades jaja!!

 

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