Pepito Chapuzatero transforma un exoplaneta

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Pepito Chapuzatero era el líder de Spana, país de un lejano exoplaneta que recientemente había entrado en las grandes ligas de las principales naciones de aquel extraño mundo y estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por demostrar que era digno de tal distinción.
Su oportunidad llegó en una de esos encuentros de líderes en que celebraban extraños ritos para darle sentido a su existencia.
Era común ver a los gordos jerarcas caer en profundos trances y ofrecer a sus dioses las más extravagantes promesas que rápidamente eran olvidadas tan pronto salían del templo. Todos sabían que eran sólo prácticas terapéuticas, pero talvez nadie se lo contó a Pepito, o quizás estaba demasiado ansioso por impresionar a sus nuevos pares.
 El caso es que había escuchado una promesa que había despertado en su adolescente cerebro prisionero en un maduro cuerpo, aquel mágico entusiasmo que de cuando en cuando lo sacudía.
Esta era la oportunidad que estaba esperando. La idea de mover al planeta con un nuevo y milagroso tipo de energía a la que incluso, en el clímax del trance, les había oído hasta el nombre: Energía Recóndita No Competente (E.R:N.C).
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Lleno de entusiasmo le contó atropelladamente su idea al ministro de Industria y Turismo y lo instruyó para idear la forma de ponerla en práctica, pero el asunto no era nada fácil y así se lo hizo ver.
El problema jefe, es que nadie va a querer un energía recóndita, es decir, difícil de obtener, y además no competente. Según cálculos de mis asesores, aparte de estas limitaciones, serían al menos cinco veces más costosa.
Pero Chapuzatero no iba a dejar que unos estúpidos contratiempos se interpusieran entre él y la gloria.
Pepito ya había demostrado antes  que era un genio, dándole una lección a esos viejos líderes que no es necesario trabajar como un burro para lograr el estándar de vida de los súbditos como lo había hecho la vieja nación Alepania. El había descubierto que era posible por decreto y que había encontrado un modo tan revolucionario como las ERNC : los subsidios y un Ministerio de la Igualdad, dejando el esfuerzo y la disciplina como prácticas obsoletas.
Todo tiene que ocurrírseme a mí –exclamó-. Obliguen a las distribuidoras de energía comprarles a cinco veces el valor y en forma preferencial a cualquiera que quiera producir ERNC durante los próximos veinticinco años.
Pero jefe, respondió el ministro. La distribuidoras de energía no podrían sostenerse pagando esos valores y además los súbditos no estarán muy contentos si les traspasan esos mayores costos.
-Entonces subsidiémoslas.
- Oiga jefe, no disponemos de tanto dinero en este momento.
-Que el estado reconozca esta deuda y que sea pagadera en quince años mientras aplicamos pequeñas alzas sucesivas en las cuentas a nuestros súbditos. Entretanto las distribuidoras podrán transar estos créditos en el mercado de valores (securitización), para obtener  esos fondos ahora.
Así una vez más Pepito y su gobierno había creado otro milagro y había acabado de un plumazo con dos leyes que hasta entonces regían el Universo: Que la energía no sale de la nada , no se crea ni se destruye y que la materia conocida se originó en el Big Bang.
De paso había logrado que surgiera un nuevo negocio extremadamente rentable a cualquiera que pusiese una planta de ERNC, sin necesidad entregar a los consumidores un producto real,
Había aparecido un nuevo sector de la economía que acumularía muchísimos millones a través de la transferencia de subsidios transformándose en una de las industrias más prósperas en el mundo pues ya no necesitaban satisfacer a un mercado sino sólo a los gobiernos.

Tal fue el entusiasmo que creó esta nueva forma tan fácil de ganar dinero, que todo el mundo quería poner una planta de ERNC, al punto que surgieron largas listas de espera para su aprobación.
Y como todo nuevo sector de la economía, generó nuevas actividades económicas indirectas casi tan rentables como ésta, consistentes en traficar puestos en esas listas que contribuyeron a aumentar generosamente las dietas de los políticos.

Pero no todos estaban felices. Las distribuidoras por su parte pudieron colocar sus títulos de crédito durante los primeros dos años, pero en un momento nadie más los quiso.
Es que los conspiradores están en todas partes del Universo y siempre confabulan contra genios como Chapuzatero, esos siniestros personajes a quienes también se les conoce como especuladores codiciosos.
La genial creación empezaba a hacer agua por todos lados. El gobierno ya no tenía dinero ni nadie se lo quería prestar.
Los súbditos por su parte empezaban a toparse con la dura realidad en muchos aspectos de su vida y las ERNC podrían tener sus días contados. Los fondos fiscales se habían secado rápidamente y como ocurre siempre en estos casos, después de haberse gastado todos los recursos, la masa desconcertada sale a las calles a protestar contra la globalización y el mercado.
Chapuzatero lo había intentado todo, incluso llamar a su amigo Ob-Ama, quien el algún momento le había manifestado su admiración. Pero por alguna razón ya no le contestaba sus llamadas.
Era necesario buscar otros horizontes, en lo posible algún otro país con las arcas lo suficientemente llenas, políticos con cerebros lo suficientemente vacíos,  y con sembradores de huertos orgánicos con bolsillos lo suficientemente anchos.
No hubo que buscar mucho, justo cuando Pepito Chapuzatero estaba perdiendo las esperanzas, las buenas noticias vendrían del hemisferio sur del exoplanetas, pues habían hallado una nación llamada Shile.
Las noticias provenientes de aquel lejano lugar superaban a la mejor de las expectativas, porque además de reunir todas aquellas condiciones, tenía una masa lo suficientemente estúpida para salir a la calle sin cobrar un solo peso y sin hacer muchas preguntas.
Finalmente las prósperas empresas de ERNC habían encontrado una fuente donde saciar su voraz apetito por subsidios.
Sólo había que llenarle los bolsillos a unos pocos. Entre ellos a Sarita, una particular agricultora de huertos orgánicos, fácilmente distinguible porque no se había lavado el pelo durante años.
Se había hecho conocida como tantos otros por vender su oposición a cualquier cosa siempre que fuese retribuida con generosos aportes a instituciones comúnmente llamadas Oposiciones No Gratuitas (ONG) especialmente creadas con estos propósitos.
Es que no era barato mantener un huerto orgánico que produce cuatro tomates al año que normalmente eran atacados por todo tipo de pestes y con un costo unitario equivalente a un plasma de 42 pulgadas.

2 comentarios:

Heitai dijo...

1. Sara Larraín, esta relacionada al Instituto Ecología Política

2. El Instituto Ecología Política usa un sitio llamado electricidadverde.cl

3. electricidadverde.cl a u vez es propiedad de la Sociedad de Estudios de Política Ecológica y Desarrollo LIMITADA

4. La empresa "Sociedad de Estudios de Política Ecológica y Desarrollo Ltda.", esta ligada a las ERNC

segurooooo solo es amor a la naturaleza, el dinero "no tiene cabida".... manga de comelechugas mentirosos, hipócritas y luditas.


pd: MEA MAXIMA CULPA POR LAS SEMILLAS!

Vicente Olazaran dijo...

Gracias por el aporte, muy bueno. También creo que a su vez, estos personajes tienen muchas conxiones internacionales.

 

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