El día del sacrificio.Los profetas están aquí.

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El Jefe Supremo Sarhili que en el siglo XIX gobernó al pueblo de los xhosa   , un conjunto de tribus del sudeste de Sudáfrica, recibió a Mhalakaza junto a su sobrina Nongqawuse  quién le contó de una visión que la joven había tenido en que había recibido un mensaje de tres de sus antepasados con una importante profecía : En su visión los espíritus le habían dicho que los xhosa deben destruir sus cultivos y matar a su ganado , la fuente de su riqueza, así como los alimentos porque había sido criado por las manos contaminadas de los que había estando practicando brujería. A cambio, los que habían muerto regresarían de sus tumbas y barrerían a los ingleses hasta el mar.
Según la visión de Nongqawuse, los antepasados muertos, volverían el 16 de agosto de 1856. Ese día no sólo ayudarían a sus descendientes a expulsar a los blancos, sino que además traerían consigo nuevos y mejores rebaños de ganado para reemplazar a los que habían sido sacrificados. Del suelo aparecerían nuevos campos de maíz listos para la cosecha, los viejos se volverían jóvenes y, los problemas y enfermedades desaparecerían.
 Era necesario matar los que habían sido criados por manos impuras, por manos que habían practicado la brujería, para evitar que los contaminaran. Por eso era también necesario arrasar los campos, para evitar que los nuevos animales se contaminaran comiendo forrajes contaminados.
Sarhili ordenó a sus seguidores obedecer a la profecía e incluso él mismo mandó a matar a sus propias reses, convirtiendo el movimiento   en un frenesí de matanza que afectó entre 300.000 y 400.000 cabezas de ganado.


Aunque no todos creyeron su profecía, fueron muchos los que acabaron sacrificando su ganado por una cuestión de obediencia. Para otros, que no tenían ganado, fue más fácil creer y además se convertían en grupo de presión sobre los que no la querían seguir que sí tenían animales. También hubo los que se opusieron, algunos que ya tenían muy presente anteriores profecías no cumplidas, pero su éxito fue escaso. ¿Te parece familiar?.
Cuando llegó el 16 de agosto y nada ocurrió y se culpó a los que habían vendido sus animales, en vez de matarlos. Así que, las matanzas de ganado tenían que continuar  hasta una nueva fecha propuesta.
 Pero volvió a llegar el nuevo día “señalado”, el 18 de febrero del 1857, y otra vez nada pasó. Para entonces, el mal ya estaba hecho.Las consecuencias fueron terribles. El 85% de los xhosa había matado sus animales. La población en la región de Kaffraria había pasado de unas 105.000 personas a tan sólo unos 27.000 producto de la hambruna y de la emigración obligada, incluso, algunas personas llegaron a recurrir a la antropofagia
Finalmente Nongqawuse fue arrestada por las autoridades británicas y encarcelada.Después de su liberación, vivió en una granja en el distrito de Alejandría de la zona oriental del Cabo.
Al parecer, su tío, Mhalakaza murió de hambre.

 Tú conoces a muchos profetas

Si crees que esto es sólo cosa del pasado o que está circunscrito a algunas culturas atrasadas y casi extintas, te equivocas.
Los profetas están aquí y te sorprenderás al constatar que tal como en esta historia,  su mensaje tiene sorprendentes similitudes con  las visiones de  Nongqawuse  y también puedes ver que los gobiernos, tal como ocurrió con el incauto Jefe Sarhili,  se están dejando embaucar por estos modernos médiums, únicos interlocutores entre nosotros y la “madre naturaleza” y capaces de interpretar sus designios y mensajes.
Ellos nos dicen que no sólo son mejores mensajeros que la ciencia, sino que ella y la tecnología, que durante siglos nos había permitido relacionarnos con la naturaleza, son causantes de la furia de los dioses y que ella junto con la ganadería  y la agricultura tal como la conocemos, deben ser sacrificados para apaciguar su ira.
Sus mensajes los encontrarás por todos lados y posiblemente los has visto u oído muchas veces como aquí: La industria ganadera es responsable del calentamiento global; o aquí: La tecnología es la causa del calentamiento global; y también que hay que desechar la agricultura moderna para volver a métodos medievales como acá.

Sólo cabe esperar que no nos demos cuenta demasiado tarde como los xhosa, quienes para su desgracia estaban demasiado ciegos aún después de que la primera profecía no se cumplió aquel 16 de agosto de 1856.
Desafortunadamente, parece que nuestra suerte no pinta mucho mejor, porque también estamos ignorando las profecías no cumplidas que son muchas más que las de los xhosa.

2 comentarios:

Cristian Mancilla Mardel dijo...

En efecto, los ambientalistas pretenden imponer sus puntos de vista a cualquier costo. Yo estoy sorprendido del enorme respaldo que tienen en Australia, donde la tercera fuerza electoral es el Partido Verde (!). Actualmente se discute la aprobación de un nuevo impuesto para recortar las emisiones de carbono y tanto los Laboristas (oficialismo) como los Liberales (oposición) están mostrando campañas en la televisión para respaldar sus posturas a favor o en contra de la medida.
Por fortuna, he hallado muchos desmentidos de las profecías ambientalistas en el Heartland Institute. Pero, por alguna razón, la mayoría de las personas ignora (a propósito) estas informaciones y prefiere quedarse con lo que dicen los ambientalistas. Cosa difícil de entender...

Vicente Olazaran dijo...

Algo parecido ocurre en Alemania en que el Partido Verde ha visto crecer sustantivamente su influencia.
A pesar de ello, en otros lugares al menos se discute y tienen acceso a los medios ambas posturas. En Chile en cambio, la postura verde monopoliza a los medios y gobiernos sin contrapeso. Las voces disidentes -que las hay- son deliberadamente ignoradas.
Entonces no podemos pedirle al ciudadano medio que piense de otra forma si esa es su única referencia.
Bienvenido Cristian y gracias por tu comntario.

 

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